Cuento: LA SENTENCIA

a-juezEl juez ofrece el resumen dictando la sentencia al acusado:

—Aunque escudas tu esterilidad creativa bajo el sobrenombre de la intertextualidad, sigues siendo un ladrón a la hora de publicar. La impotencia no está en tu virilidad sexual, sino en la ausencia  de palabras e imaginación. Pretendes ser el ícono de la originalidad,  pobre desgraciado que te reduces a un simple eco de la autenticidad. Escondes tus delitos bajo un seudónimo, el anónimo sería menos doloroso para tus víctimas. Mientras más leo tus memorias, menos te respeto. Prefiero no pensar en ti a la hora de comer, perdería algo más que el apetito. Culpable es mi veredicto por plagio.

—¡Sentencia máxima ilustrísimo!  —gritaban algunas víctimas del recién convicto.

 —Todos de pie que el Juez va a dictar sentencia —exclamó el secretario con firmeza.

—La sentencia: reescribir en la cárcel por los próximos cuarenta años un seleccionado de obras de la literatura universal. Aquí te enumero las primeras: El Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra, Ana Karenina de León Tolstoi. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Madame Bovary de Gustave Flaubert. Lolita de Vladimir Nabokov. Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain. Hamlet de William Shakespeare. Cuentos de Anton Chejov. Moby Dick de Herman Melville. Grandes esperanzas de Charles Dickens. Ulises de James Joyce, Odisea de Homero, Crimen y castigo de Fedor Dostoievski. El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. Emma de Jane Austen, Los Miserables de Víctor Hugo y La Divina Comedia de Dante Alighieri. Tan pronto termines con estas, vienen  más. Espero que se acabe tu manía de copiar las ideas de los demás y luego estar exigiendo autoría. Aquí no hay margen al plagio, estas obras son muy conocidas y te sanarán la sed de plagiar.

El convicto levanta la mano y pide permiso al Juez para hablar y el honorable le concede la palabra:

—¿Por qué no me asigna la Biblia?

El Juez lo mira consternado y pregunta: “¿Por qué la Biblia?”

—Es una de mis obras favoritas. Su señoría, le reitero que yo soy inocente, pero me encantaría reeditar la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Tengo unas ideas muy originales, brillantes e impactantes para mejorarla…

El Juez interrumpió al plagiador, viró los ojos de arriba a abajo y dando un machetazo dijo: “Caso Cerrado”.

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About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
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6 Responses to Cuento: LA SENTENCIA

  1. captaincoqui says:

    Tal parece que al lápiz se le acabó la punta… me puedes prestar uno, y si no te molesta; no es necesario que traiga borra. Para evitar los descalabros…

  2. captaincoqui says:

    Bueno ya sabes que he aprendido a intertextualizar, no me queda otro remedio.

    • Todos intertextualizamos en alguna pieza literaria, lo importante es dar crédito y ser honesto en aceptar de dónde surge la idea original y jamás bajo la excusa de pérdida de memoria momentánea pretender que son de nuestra autoría. Conozco varios que se adueñan de frases célebres en cuentos inéditos o publicados de compañeros escritores y las desarrollan bajo su firma sin inmutarse. En mi opinión, eso es un plagio maquillado.

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