Cuento Corto: SECUESTRADOS

HOMBRE-ASUSTADOUn zumbido insiste en molestar al silencio. Fijo la mirada en la luz de mi celular, pero no es de allí que sale el ruido. La diminuta bombilla roja pulsa al compás de la corriente sanguínea acompañando este chirrido. No puedo encender la lámpara y despertar a mi esposa. No creo que perdone levantarla a las dos de la madrugada.

Deslizo mi cuerpo con mucha cautela por la esquina izquierda de la cama. Un gruñido se distingue como voces en la distancia, en un lenguaje desconocido para mí. ¿Ratas? ¿Murciélagos? ¿Grillos? Sigo husmeando por todos los rincones. Recorro la habitación con detenimiento. Escarbo camisas, gabanes, faldas, trajes de noche y ropa sucia en el walking closet. Inspecciono en cada esquina del lavamanos entre los cosméticos y cremas para evitar las arrugas.

Al regresar a la sala principal de la habitación, me espanto. Virginia está de pie con los ojos cerrados. ¿Sonámbula? Los poros de mi piel se rebelan abriendo y cerrando sus huecos en sincronización. El oxígeno lucha contra la saliva en el galillo para no asfixiarme.

—¿Querida estás dormida?

Carente de movimiento ella empieza a pronunciar un silbido extraño que invade nuestra alcoba. De sus labios baja un líquido baboso transparente. Los párpados parecen estallar develando el grotesco espacio vacío que dejan las pupilas antes de un desmayo. Nos caemos juntos al suelo. La presión de su peso sobre este hidalgo es evidente.

De pronto, contorsionando el cuerpo encima del mío no la puedo socorrer. Grito con desespero y la echo para el lado. Quedo sentado a su diestra con taquicardia. Se detienen sus convulsiones. Miro el reloj despertador y me asombra ver registrada la misma hora.

—Virginia, ¿estás bien?

El silencio transforma en una sombra misteriosa la habitación. Vuelvo a escuchar el sonido aún con mayor claridad. ¿Qué diablos sucede? Escucho que por debajo de la puerta algo trata de entrar y logro distinguir la fricción de las garras de algún animal decidido a penetrar a como dé lugar. Me llama la atención mi rostro pálido reflejado en el espejo de la puerta. La ausencia de iluminación y el espanto me hace confundir mi reflejo con un fantasma.

Sigo sentado, inmóvil, con un terror inusitado. No me atrevo a pararme y enfrentar la criatura que permanece rasgando la puerta y las losetas del corredor con tanta insistencia. Se confunden los sonidos. Virginia agoniza. No respira. Entra el extraterrestre a la habitación y los tres desaparecemos.

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About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
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4 Responses to Cuento Corto: SECUESTRADOS

  1. Edwin, esto parece ser más bien una pesadilla muy bien narrada. Me encantan que sus cuentos sean cortos. Excelente! Gracias por compartirlos. Un abrazo, 😉

    • Amiga, este es el más largo. A los jóvenes de hoy día y a nosotros también, nos gustan los relatos breves que no nos consuman mucho tiempo. Me gusta escribir preferiblemente los micro pues son un reto en aproximadamente 100 palabras relatar toda una historia. Nos mantenemos comunicados, a mi me fascinan tus escritos, tu blog es exquisito!!!

  2. The story is very exciting friend

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