Remendando mi árbol genealógico: miedo a la muerte

Siempre vocifero argumentando que no tengo miedo a la muerte. Ayer me di cuenta que no es del todo cierto. Sé que cuando me muera nada cambiará. Todo seguirá igual que siempre. El mundo seguirá girando, aunque usted no lo crea hasta yo. La energía no se destruye, solamente se transforma. Siempre son lo demás los que se mueren, eso nos alerta que aún estamos vivos. La muerte no nos despoja de nuestros seres queridos. Todo lo contrario, los guarda en nuestros recuerdos para acompañarnos cuando los necesitemos. Hasta el olvido premeditado tiene memoria. Pero el miedo a la muerte se aprende, no es innato. Yo lo aprendí de mi madre. Su temor era tan grande que no visitaba funerarias ni cementerios ni cuando se murió su propia madre, ni su hijo mayor ni su esposo, fueron una excepción. Nunca puso un pie viva en un cementerio. Era más que miedo, era terror, una fobia indescriptible que la congelaba.

¿Cómo descubrí que el miedo a la muerte estaba aún conmigo? Escuchen atentos este relato. Hasta hace dos días la genealogía era para mí un pasatiempo extraño de mi esposa Rosana. No podía entender su pasión por los muertos, cementerios, horas visitando e investigando parroquias, bibliotecas y archivos. Pensé que era una excusa porque se había cansado de mí. Equivocado con el miedo a la muerte en mis espaldas subestimaba los objetivos, el proceso de planificación, la evaluación de los procesos de búsqueda y análisis de los datos, los logros y la satisfacción en descubrir una nueva rama de su árbol. No me permitía disfrutar las historias de vida que están sepultadas en los escritos, cartas, periódicos, revistas, fotos, y mejor aún en las entrevistas a los descendientes que van pintando durante meses y años las conexiones pérdidas entre los arbustos salvajes del tiempo.

Este pasado fin de semana tuve la oportunidad de compartir dos días consecutivos en el Sexto Simposio Caribeño de Genealogía e Historia en Puerto Rico organizado por la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía, presidida por la Dra. Norma Feliberti Aldebol. El estar inmerso tantas horas observando, aprendiendo sobre los procesos fue fascinante. Soy profesor universitario de estadísticas y matemáticas aplicadas a la economía, comercio y a la biología hace más de 30 años. Advertir que el método científico y la rigurosidad de la investigación son estándares obligados en el estudio de la genealogía me cambió mi paradigma sobre esta ciencia que estudia los antepasados y la descendencia familiar. También modificó mi idea y visión sobre la muerte. Lo importante: me hizo consciente de mi miedo a la muerte. Un miedo no heredado sino aprendido de mi madre durante mi crianza. Pero déjenme seguir el narrativo.

photofunia-national-gallery-of-art-regular-1La experiencia con todos estos profesionales fue maravillosa. Profesionales de varias partes del Caribe como las Islas Vírgenes Británicas, St. Croix, Anguilla, República Dominicana y Puerto Rico. Todos con un bagaje de alto nivel académico o de vastísima experiencia dispuestos a compartir información valiosa sobre las corrientes migratorias a través de los siglos que son fundamentales en la formación de los pueblos del Caribe. La seriedad de sus trabajos y su pasión incomparable por descubrir sus raíces y conexiones intra-caribeñas fue genial.

En el primer día de conferencias el equipo de St. Croix, Sonia Jacobs-Dow y Duane Howell nos hipnotizaron resolviendo el rompecabezas de la parentela con la imagen impresionante de su árbol de “baobab”. Que aunque sé que nunca podré pronunciar el nombre correctamente de este bellísimo árbol, “baobab”, la información que nos ofrecieron los amigos caribeños la capté plenamente y me disfruté muchísimo las piezas del rompecabezas, los componentes esenciales que debemos seguir para formar nuestros árboles familiares.

photofunia-photo-exhibition-regular-2016-4Por su parte, Bernandine A. Louis y la doctora Christine Glover-Walton de las Islas Vírgenes Británicas nos llevaron por un viaje para ver las conexiones de las islas británicas a las islas vírgenes estadounidenses con la culminación del Día de la Amistad y sobre la migración desde las Islas Vírgenes a Ellis Island. Ambas dominan sus temas con maestría. Y desde luego jamás me olvidaré del estilo peculiar de nuestra amiga Christine. En especial su mirada y su risa pegajosa que sazonaba de familiaridad el evento.

photofunia-five-paintings-regular-3El panel de los doctores Ruby Simmonds Esannason, Ron Harrigan y Nadine Marchina-Kean fue excelente. Su presentación llenó el teatro de sabores, olores y colores al revelar las conexiones intra-caribeñas con la analogía del plato típico llamado “kalaloo”. Nos advierten que cada ser humano, cada familia, cada pueblo es único, al igual que el “kalaloo”. Y que nuestra herencia, al igual que los ingredientes del kalaloo es lo que nos define como raza, como familia y como seres humanos. Las diferencias de los pueblos contrastan con la esencia que nos define como caribeños. Y es la receta que debemos seguir para poder hacer nuestras investigaciones y árboles genealógicos. Todos creando sus árboles genealógicos, su historia con la sazón única que hay en la vida: el respeto a la diversidad.

La primera tarde del simposio cerró con un diálogo entre nuestras amigas Christine y Bernandine de las Islas Vírgenes Británicas:”Steal Away to Freedom: From the Danish West Indies to British Virgin Islands.” Aquí de manera creativa iniciaron y finalizaron su presentación con un extracto del poema Still I Rise de Maya Angelou muy impactante. Nos tocaron el alma al recordarnos lo invaluable que es la libertad de los pueblos y la hermandad entre los caribeños.

Out of the huts of history’s shame

I rise

Up from a past that’s rooted in pain

I rise

I’m a black ocean, leaping and wide,

Welling and swelling I bear in the tide.

Leaving behind nights of terror and fear

I rise

Into a daybreak that’s wondrously clear

I rise

Bringing the gifts that my ancestors gave,

I am the dream and the hope of the slave.

I rise

I rise

I rise

photofunia-workshop-regular-2El segundo día tuvimos la oportunidad de compartir con los doctores Luis Burset (genealogista e historiador) y el historiador Josué Caamaño Dones, ambos boricuas con sus sobresalientes disertaciones. Burset con los extranjeros residentes en el Caribe en los siglos XVI y XVII y Caamaño con los estudios superiores en la periferia de la Nueva España: la formación académica de los eclesiásticos en la zona del Caribe durante la primera mitad del siglo XVII. Fue un manjar de historia para los investigadores, genealogistas y visitantes que se encontraban presentes.

Este fabuloso viaje al pasado se complementó con la ponencia del profesor Humberto García del Instituto de Estudios del Caribe que nos habló sobre la heterogeneidad en el movimiento cocolo garveyista en San Pedro de Macorís, República Dominicana durante los años 1916 al 1924. Demás está decir que aprendí que como fanático del baile de salsa en la isla me considero un cocolo. Pero eso nada tenía que ver con el concepto de cocolo que nos compartió el profesor García, refiriéndose a los negros puertorriqueños, “cocolos”, que son el producto de la mezcla del español con el negro.

photofunia-gallery-regular-2016-5Luego el arquitecto Jorge Ortiz Colom de la Asociación de Estudiantes Graduados nos envolvió en la magia de sus apuntes sobre el hábitat doméstico en las Antillas con un sinfín de fotos e ilustraciones sobre estructuras y fachadas: la viviendas criollas, la casa del artesano, el mestizaje arquitectónico, los balcones y galerías que inspiraban a seguir en el diálogo e intercambio de la tarde. El conferenciante de Anguilla, Timothy Hodge nos atrapó con su singular y simpático estilo sobre las conexiones caribeñas, el “Pelau” caribeño y las contribuciones de la Diáspora de Anguilla. También disfrutamos de la exposición del ingeniero Juan Francisco Bisonó de la Academia Dominicana de Genealogía e Historia con su charla sobre migraciones francesas a la sierra dominicana. El presentador dominicano estaba satisfecho de compartir sus hallazgos con nosotros y que le hubiesen dado unos minutos adicionales para finalizar su ponencia.

Para cerrar el simposio, la doctora Gelpí Baíz de la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía nos ofreció la conferencia magistral: “De aquí y de allá: tendiendo puentes entre el siglo XVI y el XVII en el Caribe”. Ahí la profesora Gelpí nos enamoró con los nombres y apellidos de estos siglos y cómo la costumbre de repetir nombres y apellidos de padres, abuelos y parientes cercanos hace aún más difícil determinar quién es quién en este complicado proceso de investigación. Así que ha sido un gran reto para nuestra distinguida deponente su magnífico trabajo. Nos habló entre otras de las familias de Ponce de León Loaíza y las familias Vargas Troche. Una velada exquisita sin margen a equivocarme.

photofunia-national-gallery-regular-2016-6En fin, esta sobredosis de genealogía e historia me hicieron recapacitar y descubrir que el miedo que me trasmitió mi madre por los muertos y los cementerios no me dejaba apreciar plenamente el trabajo que por años mi esposa construye arduamente con pasión: su árbol genealógico. No sé si estoy completamente sanado pero el primer paso ya lo di; reconocer que los muertos no son tristeza, ni dolor. Y reescribiré mi historia, con la ayuda de mi esposa, mis amigos genealogistas e historiadores. Redescubriré mi árbol genealógico hasta que hilvanando las hojas nuevas y remendando las hojas rotas y viejas, deje al descubierto mis raíces. Es refrescante nutrirse de la sabiduría de otros y permitir con libertad que mis ramas se fortalezcan hasta que sane totalmente en este proceso de zurcir mis memorias y vencer el miedo a enfrentarme a la muerte. La genealogía es vida y como tal, será mi mejor aliado en este proceso de crecimiento y sanación .

Note: For English version you can use the google translator integrated and available in this blog. Todos los fotomontajes fueron preparados por Edwin Colón Pagán con las fotos tomadas por su esposa Rosana Medina Peraza en el evento.

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About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
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2 Responses to Remendando mi árbol genealógico: miedo a la muerte

  1. Beatriz Abreu says:

    Bravo!

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