Happy Halloween adelantado

Sencillamente la felicidad es una decisión…

…Cuando nos engañan no es un error, es una decisión del otro y hay que respetar su decisión.

…Cuando te extrañe recordará que en su decisión pudo más el deseo que el verdadero amor.

… Recuerda que nunca nos cambian por alguien mejor, sino por alguien más fácil de engañar y controlar.

… Felicita de corazón al que te abandona, reconoce que está en su naturaleza el engañar, cada día que te importe menos su acertada decisión.

… Acepta que con su decisión te liberó de sus mentiras y de su egoísmo.

…No crezcas ante la infidelidad, mejor empequeñece como los niños que viven restando importancia y energía a lo que en realidad no lo tiene.

…Y, aunque podría volver a buscarte en un momento de duda, debes saber entonces que nunca volverás a ser feliz como lo eres ahora.

A los novios zombies recién casados, un consejo, no más votos nupciales disfrazados, hay que celebrar en la noche de luna y permanecer en el “dead zone”  del amor, HAPPY HALLOWEEN.

 

Fuente de la foto  https://www.vix.com/es/imj/12037/4-disfraces-en-pareja-para-halloween

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Setenta y Cuatro Maravillas

 

 

 

 

Sé tu misma, no cambies,
entre colores tu karma sobresale
ten paciencia como siempre
encontrarás la paz de frente
no naufragarás jamás
tranquilidad es tu consigna
arborecerán semillas multicolores de amor

Y cuando menos lo esperes…

Cada rincón de tu hogar florecerá
une tu corazón a tus seres queridos
ante las penas dibuja una sonrisa
todo el cuerpo, al final, se transforma
rara vez, el alma enveje
o sanas tus heridas o te marchitas

Motivadora mujer
amazona boricua
rica en bondades
astuta guerrillera entre enemigos
valiente ante el peligro
invencible cuando se lo propone
la oportunidad te excita
los retos nunca te asustan
abre tus alas para volar más lejos
sabrás que eres una vencedora invicta.

Este poema en acróstico es para homenajear a mi hermana mayor la doctora Beatriz Abreu en su cumpleaños. Sigues siempre linda por dentro y por fuera. Besos y abrazos.

Nota: Buscar en este link las mejores frases y pensamientos:

http://www.buscalogratis.es/frases-de-pensamientos.htm/

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El genealogista

Se cansó de ser un investigador solitario. Preñó a su propia sombra y tuvo una descendencia maravillosa, cambiando por completo el concepto del ADN.

 

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Poesía y diversidad: el poder de la voz

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“Canta el cantor su pena y sus alegrías, pero nunca ha podido cantar las mías. Yo tampoco las canto, porque mis penas de ser tan sólo mías, son como ajenas”.

                Con este verso referente del cantautor y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa nos acerca a lo íntimo de la finalidad poética que no es otra cosa que comunicar un discurso social a través de los sentimientos y emociones. Esto abarca todo tipo o forma de discurso: la narrativa, la descripción, el diálogo, la exposición y la argumentación. La poesía es el reflejo profundo de la diversidad, es la libertad y el poder de la voz. De todas las voces, de la tuya y la mía, de cada hombre y mujer, a través de su cultura, su pueblo y su historia.

                Mi exposición, va en busca de presentar qué es la poesía para mí, de una forma breve y amena, contestar cuál es el rol del poeta ante el lector y viceversa. Y cómo esta interacción nos ayuda a ser mejores profesionales y seres humanos.

                Según los recuerdos universitarios de mis cursos electivos en teoría poética con las profesoras Mercedes López Baralt y Violeta López Suria, leer y escribir poesía era el cuco de algunos estudiantes. ¿Por qué? Porque la visualizaban erróneamente como algo difícil de crear o digerir. O peor aún, como un recurso literario cursi que solo se lo disfrutan los locos, los afeminados o los rebeldes sin causa. Para nada la poesía es el resultado de preferencia sexual alguna, o de un estado de debilidad como han pretendido hacernos creer los machistas. Ni es exclusiva de grupo social revolucionario o de derecha radical. Tampoco de una clase privilegiada. La poesía, mis amigos, es de todos.

                Dentro de las artes, en la literatura, la poesía busca la síntesis, el resumen, ese juego de palabras estratégicamente ubicadas en el pentagrama literario. Si en un pentagrama, porque es música, donde las letras y las palabras se transforman en notas musicales. Tanto al crear una partitura es vital qué notas, claves, matices y articulaciones musicales utilizamos y al crear el poema qué palabras, estructura poética, ritmo y tono desarrollemos. También se asemejan en que en ambas creaciones hasta las pausas y los silencios cuentan. Todo es importante. Entonces pasemos de la música al juego.

               Soy jugador de ajedrez y al igual que en la música hay paralelismo con el proceso poético. La poesía es un juego de ajedrez literario donde se pone de relieve la capacidad analítica y la astucia mental en el tablero de los contextos. Al igual que en ajedrez se requiere un alto grado de atención y concentración. Cada palabra o verso al igual que cada ficha tiene un lugar específico y ha sido seleccionado con mucho cuidado e intención. Tanto el poeta como el jugador deben estar siempre alertas. Uno al escribir y leer el poema, ya que los términos o palabras connotan y denotan innumerables sentidos y significados. El otro con las jugadas o movimientos de sus fichas. Ya que cada decisión o movida tiene sus consecuencias, muchas veces irreversibles, al igual que en la creación poética.

               Tanto la pareja de jugadores como la pareja del poeta y el lector deben explorar cada maniobra y jugada sobre ese tablero o laberinto existencial. Ambas parejas desarrollan una comunicación o encuentro cercano descubriendo mensajes e interpretaciones, vigilando detalles y pistas antes del siguiente movimiento. Entre más sorpresivo y creativo más valiosa será la pieza poética, así como pasa en la jugada inesperada en el ajedrez. Claro, sin permitir que te den el jaque mate como resulta en el juego de ajedrez. En el ajedrez hay un vencedor y un vencido. En el proceso poético solo hay ganadores. Dejemos el ajedrez a un lado y hablemos de ciencia.

              El poeta, científico y experto de las palabras y los contextos desarrolla el análisis sistémico, o teoría de sistemas basado en el método científico. Identifica el tema que desea escribir, ve y define la interrelación entre las variables de su sistema. Identifica el balance y equilibrio del contenido. Observa el todo. Se enfrenta a la complejidad de la situación que quiere narrar y las procesa y simplifica en un ejercicio de análisis y síntesis sirviendo como partero en un nacimiento sin precedentes, de una criatura fantástica, única, mágica: su poema.

                Como científico considero la poesía el instrumento para ver más allá del ojo humano. Es el microscopio holográfico del escritor para llegar a la médula de la verdad de sus emociones y las emociones de los demás. Es génesis pura, develando las entrañas de los sentimientos, suyos y ajenos, en un acertijo multicolor de palabras, contextos y matices. La poesía es El Aleph borgiano de la literatura.

                Ahí radica para mí la estética y el valor de la poesía, en el encuentro efectivo de pasiones, donde se enamoran el poeta y el lector. En ese agujero caleidoscópico en el universo, en una dimensión desconocida que llamamos creación artística. Regresando a Zitarrosa, a todos los amantes de la poesía que hay hoy aquí, que tus penas y tus alegrías me las puedas comunicar con belleza, con musicalidad y con ritmo. Con esa chispa del convencimiento como si fueran ustedes los autores a ser honrados aquí hoy, y desear que la audiencia y yo podamos sentir lo que nuestros poetas y poetisas sintieron al concebir sus obras. Esta intersección casi física, matemática, geométrica donde se encuentran los sentimientos y emociones, solamente es posible si leemos más que con detenimiento y seriedad el poema, lo hagamos con apasionamiento y respeto por el que escribe.

              De parte del lector, tiene que existir ese deseo auténtico y honesto de querer descubrir y decodificar el mensaje sublime que encierran sus versos o pensamientos. En este proceso poético, somos cazadores de ideas, pescadores de estrategias, coleccionistas de emociones, en un mundo donde todos somos únicos, y hay que respetar la diversidad en nuestro colectivo social.

              Sí, la poesía a pesar de que es para todo el mundo, se la disfruta más aquel que se dedica con propósito para adentrarse en las profundidades del ser humano, zambullirse en ese tesoro de emociones para no solo (1) encontrar la llave de ese tesoro, (2) tener el coraje de abrirla, (3) y hacer suyo lo descubierto. Ese sentimiento de propiedad, de hacer mío lo tuyo, de intimidad, de confianza, de empatía solo lo podemos lograr si sacamos el tiempo suficiente para conectarnos con voluntad. No podemos simultáneamente pretender leer un poema, enviando mensajes por celular o computadora , hablando con nuestros compañeros o viendo televisión. Por más mutitasking que sea la generación de los Millennium, no podrá conectar responsablemente con el poeta.

            La poesía además de ser música, juego y ciencia es entretenimiento, le da balance a tu vida personal y profesional. Déjame explicar más en detalle cómo te puede ayudar a ser mejor ser humano y profesional el leer y escribir poesía.

           Los invito a reflexionar un poco sobre los profesionales que son híbridos de saberes. Me refiero a aquellos profesionales que siendo científicos o matemáticos y cualquier profesión u oficio relacionado a estas materias le fascina leer y escribir poesía. En mi experiencia personal y profesional me ha ayudado a desarrollar mi capacidad de atención de manera sistemática, a aspirar todos los días sin descanso a tener un sueño o una meta para compartir y sobre todo a experimentar momentos no solo de concentración ingenua sino de manera extraordinaria, en lo que muchos llaman musa o inspiración.

            Ha sido evidenciado, que las personas, líderes o empresarios que leen de distintas materias que no se limitan a los asuntos propios de sus profesiones u oficios resultan ser más exitosos. Se salen de su zona de confort, exploran nuevos temas y pueden cultivar el dominio de la lectura y la escritura de la literatura, en especial, si hablamos de la poesía.

           Veamos como somos mejores líderes, empresarios y profesionales con la poesía. La poesía nos enseña a simplificar la complejidad. Los poetas observan el entorno más complejo y reducen su complejidad a algo que ellos y los que lo leemos, comprendamos. Fíjense los empresarios viven en caos y su desafío o reto es hacer ese caos comprensible. En esa destreza de conceptualizar al poeta no se lo gana nadie. La poesía nos ayuda a encontrar paralelismos, leyes, hipótesis, teoremas, enseñanzas que asociamos con otras ideas para formular nuevas opciones y alternativas.

           La poesía puede ayudar a desarrollar un sentido más agudo de la empatía. Se trata en definitiva de explorar sentimientos propios pero también ajenos. La poesía es un método de introspección, una forma de mirar el mundo. Un punto de encuentro entre: la razón y la intuición, entre la verdad y la mentira, la certeza y la duda, entre lo común y lo extraordinario.

           Leer y escribir poesía expande la creatividad. Cuidado, la imaginación no es lo mismo que la creatividad. La imaginación es un proceso interno, puedes estar todo el día imaginando y no crear nada. Para ser creativo debes crear en la realidad externa, en el mundo empírico, algo que tenga valor para ti o para los demás. Estas capacidades creativas pueden ayudar a los directivos a generar soluciones imaginativas y a navegar en entornos donde los datos no son suficientes para encontrar respuestas.

           La poesía puede enseñarnos a infundir belleza y significado a nuestra vida y entorno. Estimula el sentido del asombro y del propósito al incursionar en dimensiones profundas de la existencia humana. También nos estimula y desarrolla el autoconocimiento.

          ¿Quiénes entonces son más inteligentes? ¿Los matemáticos, los científicos, los artistas plásticos, los escritores, los expertos en Redes Sociales, los atletas, los Chefs de alta cocina, los educadores, los filósofos o los híbridos de saberes? En una escala de 1 a 10 donde 10 es el más inteligente, cómo se clasifica usted. Bueno, no los voy a poner en aprietos. La inteligencia es un concepto, complicado y polémico. Para mi la inteligencia es la capacidad de entender, asimilar, desarrollar información y utilizarla para resolver problemas. Los sicólogos llevan más de 100 años intentando definir la inteligencia y no se ponen de acuerdo. No hay una definición universalmente aceptada por todos. Si la más que conocemos es la inteligencia cognitiva basada en la inteligencia que surge del conocimiento o aprovechamiento del aprendizaje.

            Las famosas pruebas de Cocientes Intelectuales o Coeficientes de Inteligencia que los padres corremos a hacerles a nuestros hijos para saber cuán inteligentes son y cuán exitosos van a ser en la vida son muy familiares por todos. Sin embargo, sabemos que un alto CI no significa que vas a ser exitoso y mucho menos que se garantiza tu felicidad. Sabemos que la vida como el lenguaje es más complejo que a simple vista. Hay quienes creen en la inteligencias múltiples, es decir basadas en las capacidades o destrezas, musicales, lógico-matemáticas, lingüísticas, corporales, espaciales, naturales y otras. Pero todas éstas dependen del conocimiento adquirido durante los procesos de aprendizaje y aprovechamiento académico, formal e informal.

            Por otro lado, los expertos de la inteligencia afirman que en la fórmula del éxito y felicidad solamente el 20% está determinado por este tipo de inteligencia cognitiva y que el 80% restante dependen de otras variables como el DNA, es decir la herencia, dónde naces, quién te crías y cómo cultivas y desarrollas eso que se llama inteligencia emocional.

            La Inteligencia Emocional se conoce como la capacidad de una persona para manejar sus sentimientos de manera que esos sentimientos se expresan de manera adecuada y efectiva. De acuerdo a la mayoría de los sicólogos modernos de finales del siglo XX y XXI, la Inteligencia Emocional es el mayor predictor de éxito en el lugar de trabajo.

            Los expertos coinciden en que este tipo de inteligencia emocional juega un papel vital en el éxito tanto personal como profesional, siendo incluso más importante que el cociente intelectual. En cualquier caso, la Inteligencia Emocional parece estar vinculada a todo, desde la toma de decisiones para el rendimiento académico. La Inteligencia Emocional, resumiendo, es reconocer, entender y manejar nuestras propias emociones y reconocer, entender e influir en las emociones de los demás.

             En términos prácticos, esto significa ser consciente de las emociones que se hallan tras nuestro comportamiento, así como el impacto que ejercen en las demás personas (positiva y negativamente), además de aprender cómo manejar esas emociones, tanto nuestras como los otros, especialmente cuando estamos bajo presión. Entonces, los poetas estamos en ventaja con la Inteligencia eEocional.

                La Inteligencia Emocional nos ayuda a desarrollar 5 hábitos:

Conocimiento de uno mismo y autoconocimiento emocional.

Esta es la forma en que nos damos cuenta de nuestras emociones y somos capaces de evaluarlas.

 Autorregulación y autocontrol de nuestras emociones.

La autogestión es la capacidad de controlar nuestras emociones. Este componente también incluye transparencia emocional, capacidad de adaptación, logro, optimismo y entusiasmo.

Habilidad para interrelacionarte con los demás

 Se trata de ser capaz de interactuar correctamente con quienes nos rodean,  independientemente del lugar y la situación.

La empatía

La empatía es la capacidad de entender los sentimientos de otros, es absolutamente fundamental para la Inteligencia Emocional. Pero esto implica algo más que ser capaz de reconocer los estados emocionales de los demás, también implica dar respuesta a las personas basándonos en esta información.

La auto motivación 

Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen estar motivadas por cosas más allá de las meras recompensas externas, como la fama, el dinero o el reconocimiento social.

En resumen, la poesía para mi es música, juego, ciencia e inteligencia emocional. Ambos tanto el poeta como el lector tiene una gran responsabilidad de conectarse para que el proceso de creación poética sea ideal. Creo en la supremacía de aquellos que son híbridos de los saberes. Que siendo matemáticos y científicos, o de cualquier profesión u oficio, leen y escriben poesía y viceversa.

La inteligencia emocional, mis queridos amigos, se nutre indiscutiblemente de la poesía.

 

Nota aclaratoria – Esta es la transcripción verbatim de la charla: Poesía y diversidad; el poder de la voz presentada en la actividad Fiesta de la Lengua Española dedicada a Nicanor Parra en la Universidad  Interamericana, Recinto de Bayamon. Agradecido de esta oportunidad y un fuerte abrazos a mis amigas: Dra. Isabel Garayta, Dra. Bensa Vera y la Prof. Loida León por su confianza a un híbrido de saberes. Fotografía de Edwin Colón

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El secreto de mis lunas

La encía comienza a ser profanada por el saliente marfil de leche. Hace cosquillas su minúsculo diente en mi areola. Me muerde el pezón. Indomable. Embiste a mis pechos por el escote prematuro de la blusa. Juguetea con mis recuerdos. Pierdo de vista su nariz. Deja al descubierto una sonrisa. Olfatea ambos hemisferios rosados. Reconecta apasionado sus labios en la ubre preferida. Riega la saliva inocente sobre el tejido adiposo. Succiona una y otra vez toda mi maternidad. Bautiza el santuario en cada mamada. Brota el petróleo blanco desde mis adentros. Los chorros de leche salen y entran a su boca. Desinfla las tetas. Todo un alquimista mi niño, trasmutando los líquidos en energía. Contrasta la sequedad del busto con la hartura de su barriga. Bendigo la conexión. La fragancia de recién nacido aflora. El perfume lácteo domina el ambiente. Ese nudo insondable hace transpirar mi esencia. Fantaseo con sus caricias. La ficción doblega la realidad. Voy más allá. Veo sus venas. Se nutren. Las imagino alegres. Devotas se arrodillan ante la grandeza de las dos deidades que las alimentan. Este néctar sagrado purifica. Protege mi herencia. Edifica el nexo externo con mi hijo.

Acaricio la mollera del bebé. Tonifico la memoria. Regreso dieciocho meses atrás. Parir por comadrona está en boga. Mis padres asombrados ante la decisión final, aceptan mi decreto de no parir en un hospital. Los recuerdos del alumbramiento juegan al esconder. Trato de recordar algún detalle. Pero los pensamientos desobedecen el mandato. Se enfurece la paciencia nuevamente. Concentro la atención en el vientre. Evito los ruidos y olores que me interrumpen la meditación. Imanto al cerebro los mimos de Michael. La panza a punto de reventar lo hechiza. La nostalgia de sus ojos en el parto revela remordimiento. Detiene su mirada en el recién nacido. Limpia su cuerpecito con ternura. Hasta lo convence, al punto de poner en pausa sus complejos, amenazas y frustraciones. Disfruta su paternidad tranquilo y amoroso. Agradezco la tregua. Venzo las especulaciones. Perdono. Paso la página. Vuelvo al presente.

Decido ser madre antes que mujer. Digiero la retahíla de advertencias de mi progenitor: “Balance niña, los hombres somos muy cobardes para mostrar nuestros sentimientos. Cuidado con las señales de luz verde de tu marido. A la mayoría de los varones nos instalan un semáforo defectuoso en la cabeza. Cuando decimos que no nos importa, es todo lo contrario. Los machos nos graduamos en el arte de mentir”. Refuto. Mi padre nunca prevalece en mis debates. Quedo invicta una vez más. Creo en Michael sobre todas las cosas. Ratifica el poner en primer lugar a nuestro hijo.

La lactancia devora la firmeza de mis senos en apenas dos años y medio. Anochece. El busto apagado ya no seduce. No entra en el menú nocturno de mi alcoba. Enrosco mi cuerpo como un milpiés. Sus ojos sobre mis senos causan vergüenza. Disimulo. Protegerme es la prioridad. Michael fustiga.

—Chica, busca trabajo, en Walmart hay vacantes. Deja de lactar. No puedo más con la renta y demás responsabilidades. El dinero no me da. ¡Estoy harto!

Okey, ¿y el cheque de mi desempleo no cuenta?

—Sí cuenta, pero negrita llevas casi un año sin dar un tajo y se te acaba el mantengo.

—¿Y qué? Ni modo me prostituya en la plaza. ¿Quieres que pida limosna en las luces?

—Siempre tan dramática. ¿No te jactas de que eres una jodienda? Coño, Pablito va para tres años. ¿Pretendes darle el pecho de pie cuando no puedas cargarlo? ¡Qué carajo, no te avergüenzas que las tetas te guinden hasta el ombligo!

—Interpreta mi silencio. Sé por dónde vienes.

—Me importa poco lo que pienses. No seas necia y ponte a buscar empleo.

—¿Sabes qué?, mañana mismo lo hago. A ver si dejas de joder.

Callo. Amo a mi hijo. También adoro a Michael. El crucigrama existencial nos agobia. Nuestro matrimonio carece de balance. Falta pasión. Somos cuerpos paralelos que nunca han aprendido a conectarse. Se mantiene presionándome para que acepte el trabajo. Absorbe irreverente mi voluntad con su hermetismo y hostigamiento. Siempre consigue lo que quiere. A fin de cuentas, me arrodillo. A pesar de tener una maestría en traducción accedo a trabajar en el área de cosmetología en la megatienda. La crianza de apego recomendada en el curso de parto natural tambalea. Va a ser difícil ser madre y esposa a la vez. Estas tareas son como el agua y el aceite, incompatibles, o madre o mujer. ¿Demonios, por qué es tan difícil ser exitosa si eres mujer?

Por fin, después de negociar, la abuela paterna acepta cuidar al nieto. Desde luego, a regañadientes. Ella siempre me lleva la contraria. Raro sería que me antepusiera a su hijo. Está parcializada, siempre a favor de Michael. Respiro y trago la saliva que se empoza en mi garganta de tanta resignación. Congelo bolsitas de leche materna para que alimente a Pablito en mi ausencia. Tengo dudas si lo cuidará con la misma dosis de amor. Aplaco el sentimiento de culpa. La aprendiz de belleza está lista para laborar. Me hago la loca. Evito pensar demasiado. Maniobro para salir pronto del laberinto. Recapacito.

Las horas vencen. Las dudas son ciertas, el trabajo aparenta no ser para mí. Prohibido postergar la renuncia a este pecado laboral. Un mes es suficiente para homenajear la mediocridad. La muñeca de porcelana pierde encantos detrás del mostrador. La supervisora empalaga con sus chistes eróticos. Confieso que me fascinan los hombres pero con esta dieta sin sexo prefiero ni pensarlo y ampararme en el voto de castidad. No me concibo en ese escenario. Insólito el sentir acercamientos indebidos de otra mujer. Y peor que me quiten el sueño. Además, me lastima sobremanera su prepotencia. No hay género que justifique el abuso de poder. Resulta indigno el aguantar sus humillaciones junto a las de Michael. Basta, un hostigador es suficiente, dos sería el acabose. Renuncio. El coraje e insultos de mi marido no tardaron en emerger de las tinieblas ante la renuncia. Sobrevivo con la técnica de la indiferencia.

No obstante, redefino mis metas. Examino alternativas viables a corto y mediano plazo. Estimulo la creatividad en cada decisión tomada. Evalúo las posibles consecuencias de mis acciones. Rompo con lo usual. Doy rienda suelta a la imaginación fortaleciendo mi inventiva. Preparo el currículum enfatizando en mis destrezas y años trabajando en las redes. Busco trabajo por la Internet. La traducción on-line resucita. Resurjo entre las cenizas sin una pizca de hollín en el rostro. Inhalo.

Inauguro mi oficina virtual. La disponibilidad de redactores bilingües es insuficiente. La publicidad tiene gran demanda en el mercado local y mundial. Amplío la oferta de servicios como especialista en redes sociales. Rescato la asertividad femenina. Desteto a mi bebé. Michael sonríe. Me abraza. Disfruta al comparar sueldos. Sobrepaso su salario. La cartera de clientes aumenta. Triplico la reserva de ahorros. Acumulo una exitosa experiencia laboral. Un hermoso apartamento donde se respira prosperidad nos coquetea. Quedamos enamorados del vecindario. El tropical paisaje playero nos cautiva. Sugiero pagar la fianza y la renta del nuevo apartamento. Esta propuesta resulta irresistible para ambos. ¿Así elimino el único obstáculo para alcanzar la reconciliación? Tal vez, la estabilidad financiera amortigüe el conflicto. Sella nuestra alianza. No estoy segura si continuo mintiéndome, pero no hay otra opción. Además, el cuido del niño está cubierto. Sin prescindir de la partida presupuestaria para viajes y pasatiempos. Eso me tranquiliza y motiva. La necesidad teje el manto de la abundancia con sus propias manos. Engalano de sábanas plateadas nuestra cama. Todo mejora, hasta el apetito sexual de mi marido.

Por fin, abandono la lactancia. Pablito se rebela al destete. No aguanta la pérdida. Nada lo calma. Carecer de la ambrosía materna lo desconecta. Lanza su confusión sobre mí. Estruja mi ropa con brusquedad. Exige su alimento preferido. Suplica. El llanto raspa las paredes. Descubre un pozo de la dicha clausurado. Intenta convencerme con la tierna sonrisa heredada de papá. Giro la vista hacia el platillo de comida. Meto la cuchara en el puré. Vacío el contenido por su garganta. El comelón se desespera. Babea cuando me encuentra desnuda en el cuarto. Se relame si las ve asomarse por el brasier. El retiro de los escotes pronunciados confirma la hipótesis de Pávlov. En varios días se mitiga la canina. El nene olvida su paraíso palmo a palmo. Sus inseparables gemelas desaparecen del entorno. Aún me aturde cuando en la piscina del condominio se queda absorto mirándolas.

Las semanas se deslizan por la chorrera del tiempo. Ahora Michael protesta el volumen de tareas domésticas en el hogar. Llego tarde. En ocasiones cuando el niño se ha dormido. Levanta su voz para sermonear. Me culpa de abandono. Reprogramo mi agenda frente al nuevo dilema. ¿Sumisa o ejecutiva?, comoquiera acabo desprestigiada. Aplaudo de pie al maniático. La toxicidad rocía su veneno. Las críticas atiborran al buen juicio. Sintonizo en sus gestos. Escupe mi orgullo de mujer. Bajo la voz. Mendigo empatía para tolerar el calvario. Apago la garata. Llego a tiempo. Corro. Extingo fuego veinticuatro horas los siete días. Pretendo ser la mujer perfecta.

Cierro la caja de Pandora. Abro la caja de la bondad. Negocio para mejorar algunos segundos de calidad. Tomo vacaciones para irnos en crucero por Europa. Michael le encanta conocer nuevos países. En especial, si yo pago. Muta. Sobresale el hombre enamorado, adorado padre y buen amante. Al finalizar el descanso veraniego arrea la bipolaridad. Herir está en su naturaleza. Aborrece. Confieso el deseo de separarme. Cojo pena. La lealtad es inquebrantable. Los votos matrimoniales interceptan mis reclamos. Me atraganta la sicología barata de mi madre. El eco de sus palabras sabotea la dignidad. Quizás ella tenga la razón y yo soy la culpable.

Saltan los meses del almanaque de dos en dos hacia el precipicio. Increíble como sorprende. Solicita la separación días antes de nuestro hijo cumplir los cuatro años. Desfilan los insultos y amenazas sin cesar: “No siento amor por ti. Eres una mala madre. Me tienes castrado. Maldigo el haberte conocido. No me vas a separar de mi hijo. Quiero la custodia compartida. No trates de perjudicarme porque lo vas a lamentar. Conozco tus debilidades y problemas de baja estima, el ejército de sicólogos, los problemas de alcohol en tu pasado, los repetidos intentos de suicidio”. De frente a tal descarga domo mi instinto agresivo. Evito las provocaciones. Finjo.

—Michael no empieces para luego arrepentirte. Dime, hablemos como adultos. Sé honesto y desembucha. Te lo prometo no me voy a molestar. ¿Estás enamorado?

—¿En serio?, estás loca. ¡Qué bicho te ha picado! Vete al infierno con tus celos enfermizos. Cambia esa carita de mártir. ¿Qué? ¿Te vas a tirar por un puente? Anda, yo mismo te llevo.

—¿Mano, qué diablos te pasa? No me cuques.

—A mí no me pasa nada. Lo único que quiero es el divorcio, borrarte de mi vida.

Pablito permanece dormido en su cama. Michael fumiga odio. Empaca. Marcha endemoniado por el pasillo. Huye el amamantado mayor. Me hundo. La estima propia cuelga más que mis senos. Ahorcada. El golpe me toma desprevenida. Sollozo a capela. Mi negación y sus mentiras desafinan en la soledad. Toco la guitarra. El alma urge de una buena lírica. Desentonada me doy por vencida. Acuesto la guitarra en el sofá. Agonizan los acordes entre sus cuerdas mutiladas. Los miedos y todos mis fantasmas cantan a coro. Tarareo en una esquina de la sala. Simulo arrullar al unigénito. Entrecortada, vocalizo su nana favorita. Ahogo el ritmo de la impotencia. Brindo con un vaso plástico lleno de agua. Queda inédita la sinfonía de mi locura.

El año bisiesto se columpia de arriba a abajo. Divorciada. Me vale si Michael tiene otra. Pero que solicite manutención conyugal es el colmo. Los escalofríos invaden las extremidades. Sudo. Espero en la camilla. Miro al techo. Camina el personal médico con sus batas blancas por los alrededores. Semidesnuda permanezco cubierta. La máscara de oxígeno insinúa la pronta intervención en este inmaculado quirófano. Distingo los latidos impacientes. Vigilo cada detalle en los últimos minutos. Los ojos pierden su cauce. La hipersensibilidad no da pausa. Gravita el cuerpo en espera del anestesiólogo. El veredicto de custodia compartida resurge ante el tardío efecto de la sedación. Temo separarme de mi hijo. Una semana duerme con papá y otra con mamá. Este tirijala es peor que el legendario estiramiento de mis lactas. Retumba la sentencia del honorable tribunal en el sistema sanguíneo. La inestabilidad emocional de Pablito me marea. La incertidumbre resbala por todas mis células nerviosas.

Los segundos atemorizados retrasan al inconsciente. El zumbido de los tímpanos disminuye. Tranquila cedo el paso al adormecimiento. El hormigueo se esparce desde la lengua hasta los pies. Un sueño profundo me atrapa. Adiós a mis senos caídos. El cirujano plástico reconstruye mi busto a la perfección. Sacudo las cadenas de la anestesia. Despierto. Remueven los vendajes al día siguiente. El grupo de apoyo es la terapia prescrita. Llegan las visitas. Controlo los abrazos evitando lesiones. Los besos y carcajadas inundan la habitación. Eufórica, las heridas ya no me duelen. Cicatrizan a la velocidad de la luz. La noche regresa. En mi torso brillan dos superlunas. Ambas con un lado oscuro que nadie ve. No faltarán conquistadores dispuestos a caminar sobre mis inexploradas superficies lunares. Añoro la cotidianidad. Recupero los pechos erguidos y la autoestima. Saboreo la idea de volver a parir mediante inseminación artificial. Evoluciono.

Nota: Este relato obtuvo recientemente el tercer lugar en el Primer Certamen de Relato Corto en Medellin, Colombia.

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La nueva sociedad emoji

Innisfree-Emoji-CompactsTengo 61 años, profesor universitario de estadísticas hace más de 30 años, escritor de cuentos y novelas cortas. Siempre me he sentido inadaptado por que no puedo aceptar que las y los que se autobautizan como sabelotodo, supermaduros, tecnológicamente geniecillos, con inteligencia emocional , expertos en redes sociales y sobre todo que su calidad humana, karma, yoga y otros misterios existenciales se le desbordan en la mirada, NO RESPETEN LA DIVERSIDAD.

Qué frustrante cuando de temas o issues interesantes, convierten en un ring de lucha libre o boxeo el facebook que es una pared pública. En lugar de ser puente de amistad y comunicación, es solo eso, una pared que en lugar de entretenernos el alma: nos divide. El facebook no puede sustituir las tertulias entre amigos y familiares.

Perder las energías, el preciado tiempo de calidad humana en probar (a no se quién) quién tiene la repuesta o filosofía de vida correcta, es un ejercicio inútil para mí. Por eso los dioses de la mitología dejaron de existir. Los humanos se cansaron que su mundo fantástico, el famoso Olimpo, no armonizara con la naturaleza y las emociones sentimentales y carnales.

Ahora, tenemos un grupo de eruditos con celulares inteligentes que canjearon el Olimpo por el de las redes sociales, llámelas: Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp y otras hierbas. Y lo triste es que juran ser los nuevos dioses de la nueva sociedad emoji.

Es como pretender que el amor, el sexo o el placer de soñar sea mejor a través de mensajes electrónicos, texteo, o de las redes sociales en su amplia variedad y matices. Donde los gestos y lenguaje no verbal no se pueden apreciar. Que conste, el 60% de la comunicación entre humanos es de lenguaje corporal. El 30% tono y solamente el 10% es de puro contenido. Así que estos dioses modernos necesitan más que los famosos emoji para lograr el mensaje correcto.

Se pueden evitar tantos contratiempos y problemas por falta de credibilidad o transparencia. Y lo peor que cada cual, al otro lado del celular, interpreta lo que sus vivencias y sensibilidad les permiten al recibir estos mensajes con o sin emoji. Donde sus miedos, fantasmas y prejuicios son barreras para comprender o desarrollar el mensaje correctamente. Sencillo, no hay comunicación auténtica.

Debe ser que estoy ya viejo, pero un abrazo, un beso y un acercamiento físico, de la índole que la pareja decida, no lo cambio por un tonto “like” o una carita alegre o triste de la población emoji. Un gurú me diría, la vida no es simple, hay muchas variables interactuando. Y yo le contestaría: “keep it simple stupid”.

La vida es una, corta, intensa pero realmente divertida y sabrosa. Está en nosotros si deseamos ser felices o no. La felicidad es una decisión personal. Dejen el drama. No se conviertan en un emoji más de su celular inteligente, donde detrás de una sonrisa hay dolor, y detrás de una carita de disgusto o indiferencia hay mucho amor escondido.

Como clarificaría mi hija: “Esto no lo digo por ti”. Mi abuela hubiese añadido: “Si te pica rascate, o al que le caiga el saco que se lo ponga.” Mi querida Rosana compartiría su frase favorita:” Las explicaciones sobran, los estúpidos jamás las entenderán”.  Así que cada trompo con su cabuya y a vivir a plenitud mis hijos.

 

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Todavía no

Para los amigos de mi blog que los tengo abandonados. Desde Saltoalreverso…

SALTO AL REVERSO

Se cansa de vivir. Apaga el reloj despertador que en los últimos diez años ha sido su única compañía. Se acuesta en la cama. Cabecea. Divaga. Duerme. Llega la muerte. Lo contempla. Acaricia su cuerpo. Reconecta la alarma y desaparece.

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