El secreto de mis lunas

La encía comienza a ser profanada por el saliente marfil de leche. Hace cosquillas su minúsculo diente en mi areola. Me muerde el pezón. Indomable. Embiste a mis pechos por el escote prematuro de la blusa. Juguetea con mis recuerdos. Pierdo de vista su nariz. Deja al descubierto una sonrisa. Olfatea ambos hemisferios rosados. Reconecta apasionado sus labios en la ubre preferida. Riega la saliva inocente sobre el tejido adiposo. Succiona una y otra vez toda mi maternidad. Bautiza el santuario en cada mamada. Brota el petróleo blanco desde mis adentros. Los chorros de leche salen y entran a su boca. Desinfla las tetas. Todo un alquimista mi niño, trasmutando los líquidos en energía. Contrasta la sequedad del busto con la hartura de su barriga. Bendigo la conexión. La fragancia de recién nacido aflora. El perfume lácteo domina el ambiente. Ese nudo insondable hace transpirar mi esencia. Fantaseo con sus caricias. La ficción doblega la realidad. Voy más allá. Veo sus venas. Se nutren. Las imagino alegres. Devotas se arrodillan ante la grandeza de las dos deidades que las alimentan. Este néctar sagrado purifica. Protege mi herencia. Edifica el nexo externo con mi hijo.

Acaricio la mollera del bebé. Tonifico la memoria. Regreso dieciocho meses atrás. Parir por comadrona está en boga. Mis padres asombrados ante la decisión final, aceptan mi decreto de no parir en un hospital. Los recuerdos del alumbramiento juegan al esconder. Trato de recordar algún detalle. Pero los pensamientos desobedecen el mandato. Se enfurece la paciencia nuevamente. Concentro la atención en el vientre. Evito los ruidos y olores que me interrumpen la meditación. Imanto al cerebro los mimos de Michael. La panza a punto de reventar lo hechiza. La nostalgia de sus ojos en el parto revela remordimiento. Detiene su mirada en el recién nacido. Limpia su cuerpecito con ternura. Hasta lo convence, al punto de poner en pausa sus complejos, amenazas y frustraciones. Disfruta su paternidad tranquilo y amoroso. Agradezco la tregua. Venzo las especulaciones. Perdono. Paso la página. Vuelvo al presente.

Decido ser madre antes que mujer. Digiero la retahíla de advertencias de mi progenitor: “Balance niña, los hombres somos muy cobardes para mostrar nuestros sentimientos. Cuidado con las señales de luz verde de tu marido. A la mayoría de los varones nos instalan un semáforo defectuoso en la cabeza. Cuando decimos que no nos importa, es todo lo contrario. Los machos nos graduamos en el arte de mentir”. Refuto. Mi padre nunca prevalece en mis debates. Quedo invicta una vez más. Creo en Michael sobre todas las cosas. Ratifica el poner en primer lugar a nuestro hijo.

La lactancia devora la firmeza de mis senos en apenas dos años y medio. Anochece. El busto apagado ya no seduce. No entra en el menú nocturno de mi alcoba. Enrosco mi cuerpo como un milpiés. Sus ojos sobre mis senos causan vergüenza. Disimulo. Protegerme es la prioridad. Michael fustiga.

—Chica, busca trabajo, en Walmart hay vacantes. Deja de lactar. No puedo más con la renta y demás responsabilidades. El dinero no me da. ¡Estoy harto!

Okey, ¿y el cheque de mi desempleo no cuenta?

—Sí cuenta, pero negrita llevas casi un año sin dar un tajo y se te acaba el mantengo.

—¿Y qué? Ni modo me prostituya en la plaza. ¿Quieres que pida limosna en las luces?

—Siempre tan dramática. ¿No te jactas de que eres una jodienda? Coño, Pablito va para tres años. ¿Pretendes darle el pecho de pie cuando no puedas cargarlo? ¡Qué carajo, no te avergüenzas que las tetas te guinden hasta el ombligo!

—Interpreta mi silencio. Sé por dónde vienes.

—Me importa poco lo que pienses. No seas necia y ponte a buscar empleo.

—¿Sabes qué?, mañana mismo lo hago. A ver si dejas de joder.

Callo. Amo a mi hijo. También adoro a Michael. El crucigrama existencial nos agobia. Nuestro matrimonio carece de balance. Falta pasión. Somos cuerpos paralelos que nunca han aprendido a conectarse. Se mantiene presionándome para que acepte el trabajo. Absorbe irreverente mi voluntad con su hermetismo y hostigamiento. Siempre consigue lo que quiere. A fin de cuentas, me arrodillo. A pesar de tener una maestría en traducción accedo a trabajar en el área de cosmetología en la megatienda. La crianza de apego recomendada en el curso de parto natural tambalea. Va a ser difícil ser madre y esposa a la vez. Estas tareas son como el agua y el aceite, incompatibles, o madre o mujer. ¿Demonios, por qué es tan difícil ser exitosa si eres mujer?

Por fin, después de negociar, la abuela paterna acepta cuidar al nieto. Desde luego, a regañadientes. Ella siempre me lleva la contraria. Raro sería que me antepusiera a su hijo. Está parcializada, siempre a favor de Michael. Respiro y trago la saliva que se empoza en mi garganta de tanta resignación. Congelo bolsitas de leche materna para que alimente a Pablito en mi ausencia. Tengo dudas si lo cuidará con la misma dosis de amor. Aplaco el sentimiento de culpa. La aprendiz de belleza está lista para laborar. Me hago la loca. Evito pensar demasiado. Maniobro para salir pronto del laberinto. Recapacito.

Las horas vencen. Las dudas son ciertas, el trabajo aparenta no ser para mí. Prohibido postergar la renuncia a este pecado laboral. Un mes es suficiente para homenajear la mediocridad. La muñeca de porcelana pierde encantos detrás del mostrador. La supervisora empalaga con sus chistes eróticos. Confieso que me fascinan los hombres pero con esta dieta sin sexo prefiero ni pensarlo y ampararme en el voto de castidad. No me concibo en ese escenario. Insólito el sentir acercamientos indebidos de otra mujer. Y peor que me quiten el sueño. Además, me lastima sobremanera su prepotencia. No hay género que justifique el abuso de poder. Resulta indigno el aguantar sus humillaciones junto a las de Michael. Basta, un hostigador es suficiente, dos sería el acabose. Renuncio. El coraje e insultos de mi marido no tardaron en emerger de las tinieblas ante la renuncia. Sobrevivo con la técnica de la indiferencia.

No obstante, redefino mis metas. Examino alternativas viables a corto y mediano plazo. Estimulo la creatividad en cada decisión tomada. Evalúo las posibles consecuencias de mis acciones. Rompo con lo usual. Doy rienda suelta a la imaginación fortaleciendo mi inventiva. Preparo el currículum enfatizando en mis destrezas y años trabajando en las redes. Busco trabajo por la Internet. La traducción on-line resucita. Resurjo entre las cenizas sin una pizca de hollín en el rostro. Inhalo.

Inauguro mi oficina virtual. La disponibilidad de redactores bilingües es insuficiente. La publicidad tiene gran demanda en el mercado local y mundial. Amplío la oferta de servicios como especialista en redes sociales. Rescato la asertividad femenina. Desteto a mi bebé. Michael sonríe. Me abraza. Disfruta al comparar sueldos. Sobrepaso su salario. La cartera de clientes aumenta. Triplico la reserva de ahorros. Acumulo una exitosa experiencia laboral. Un hermoso apartamento donde se respira prosperidad nos coquetea. Quedamos enamorados del vecindario. El tropical paisaje playero nos cautiva. Sugiero pagar la fianza y la renta del nuevo apartamento. Esta propuesta resulta irresistible para ambos. ¿Así elimino el único obstáculo para alcanzar la reconciliación? Tal vez, la estabilidad financiera amortigüe el conflicto. Sella nuestra alianza. No estoy segura si continuo mintiéndome, pero no hay otra opción. Además, el cuido del niño está cubierto. Sin prescindir de la partida presupuestaria para viajes y pasatiempos. Eso me tranquiliza y motiva. La necesidad teje el manto de la abundancia con sus propias manos. Engalano de sábanas plateadas nuestra cama. Todo mejora, hasta el apetito sexual de mi marido.

Por fin, abandono la lactancia. Pablito se rebela al destete. No aguanta la pérdida. Nada lo calma. Carecer de la ambrosía materna lo desconecta. Lanza su confusión sobre mí. Estruja mi ropa con brusquedad. Exige su alimento preferido. Suplica. El llanto raspa las paredes. Descubre un pozo de la dicha clausurado. Intenta convencerme con la tierna sonrisa heredada de papá. Giro la vista hacia el platillo de comida. Meto la cuchara en el puré. Vacío el contenido por su garganta. El comelón se desespera. Babea cuando me encuentra desnuda en el cuarto. Se relame si las ve asomarse por el brasier. El retiro de los escotes pronunciados confirma la hipótesis de Pávlov. En varios días se mitiga la canina. El nene olvida su paraíso palmo a palmo. Sus inseparables gemelas desaparecen del entorno. Aún me aturde cuando en la piscina del condominio se queda absorto mirándolas.

Las semanas se deslizan por la chorrera del tiempo. Ahora Michael protesta el volumen de tareas domésticas en el hogar. Llego tarde. En ocasiones cuando el niño se ha dormido. Levanta su voz para sermonear. Me culpa de abandono. Reprogramo mi agenda frente al nuevo dilema. ¿Sumisa o ejecutiva?, comoquiera acabo desprestigiada. Aplaudo de pie al maniático. La toxicidad rocía su veneno. Las críticas atiborran al buen juicio. Sintonizo en sus gestos. Escupe mi orgullo de mujer. Bajo la voz. Mendigo empatía para tolerar el calvario. Apago la garata. Llego a tiempo. Corro. Extingo fuego veinticuatro horas los siete días. Pretendo ser la mujer perfecta.

Cierro la caja de Pandora. Abro la caja de la bondad. Negocio para mejorar algunos segundos de calidad. Tomo vacaciones para irnos en crucero por Europa. Michael le encanta conocer nuevos países. En especial, si yo pago. Muta. Sobresale el hombre enamorado, adorado padre y buen amante. Al finalizar el descanso veraniego arrea la bipolaridad. Herir está en su naturaleza. Aborrece. Confieso el deseo de separarme. Cojo pena. La lealtad es inquebrantable. Los votos matrimoniales interceptan mis reclamos. Me atraganta la sicología barata de mi madre. El eco de sus palabras sabotea la dignidad. Quizás ella tenga la razón y yo soy la culpable.

Saltan los meses del almanaque de dos en dos hacia el precipicio. Increíble como sorprende. Solicita la separación días antes de nuestro hijo cumplir los cuatro años. Desfilan los insultos y amenazas sin cesar: “No siento amor por ti. Eres una mala madre. Me tienes castrado. Maldigo el haberte conocido. No me vas a separar de mi hijo. Quiero la custodia compartida. No trates de perjudicarme porque lo vas a lamentar. Conozco tus debilidades y problemas de baja estima, el ejército de sicólogos, los problemas de alcohol en tu pasado, los repetidos intentos de suicidio”. De frente a tal descarga domo mi instinto agresivo. Evito las provocaciones. Finjo.

—Michael no empieces para luego arrepentirte. Dime, hablemos como adultos. Sé honesto y desembucha. Te lo prometo no me voy a molestar. ¿Estás enamorado?

—¿En serio?, estás loca. ¡Qué bicho te ha picado! Vete al infierno con tus celos enfermizos. Cambia esa carita de mártir. ¿Qué? ¿Te vas a tirar por un puente? Anda, yo mismo te llevo.

—¿Mano, qué diablos te pasa? No me cuques.

—A mí no me pasa nada. Lo único que quiero es el divorcio, borrarte de mi vida.

Pablito permanece dormido en su cama. Michael fumiga odio. Empaca. Marcha endemoniado por el pasillo. Huye el amamantado mayor. Me hundo. La estima propia cuelga más que mis senos. Ahorcada. El golpe me toma desprevenida. Sollozo a capela. Mi negación y sus mentiras desafinan en la soledad. Toco la guitarra. El alma urge de una buena lírica. Desentonada me doy por vencida. Acuesto la guitarra en el sofá. Agonizan los acordes entre sus cuerdas mutiladas. Los miedos y todos mis fantasmas cantan a coro. Tarareo en una esquina de la sala. Simulo arrullar al unigénito. Entrecortada, vocalizo su nana favorita. Ahogo el ritmo de la impotencia. Brindo con un vaso plástico lleno de agua. Queda inédita la sinfonía de mi locura.

El año bisiesto se columpia de arriba a abajo. Divorciada. Me vale si Michael tiene otra. Pero que solicite manutención conyugal es el colmo. Los escalofríos invaden las extremidades. Sudo. Espero en la camilla. Miro al techo. Camina el personal médico con sus batas blancas por los alrededores. Semidesnuda permanezco cubierta. La máscara de oxígeno insinúa la pronta intervención en este inmaculado quirófano. Distingo los latidos impacientes. Vigilo cada detalle en los últimos minutos. Los ojos pierden su cauce. La hipersensibilidad no da pausa. Gravita el cuerpo en espera del anestesiólogo. El veredicto de custodia compartida resurge ante el tardío efecto de la sedación. Temo separarme de mi hijo. Una semana duerme con papá y otra con mamá. Este tirijala es peor que el legendario estiramiento de mis lactas. Retumba la sentencia del honorable tribunal en el sistema sanguíneo. La inestabilidad emocional de Pablito me marea. La incertidumbre resbala por todas mis células nerviosas.

Los segundos atemorizados retrasan al inconsciente. El zumbido de los tímpanos disminuye. Tranquila cedo el paso al adormecimiento. El hormigueo se esparce desde la lengua hasta los pies. Un sueño profundo me atrapa. Adiós a mis senos caídos. El cirujano plástico reconstruye mi busto a la perfección. Sacudo las cadenas de la anestesia. Despierto. Remueven los vendajes al día siguiente. El grupo de apoyo es la terapia prescrita. Llegan las visitas. Controlo los abrazos evitando lesiones. Los besos y carcajadas inundan la habitación. Eufórica, las heridas ya no me duelen. Cicatrizan a la velocidad de la luz. La noche regresa. En mi torso brillan dos superlunas. Ambas con un lado oscuro que nadie ve. No faltarán conquistadores dispuestos a caminar sobre mis inexploradas superficies lunares. Añoro la cotidianidad. Recupero los pechos erguidos y la autoestima. Saboreo la idea de volver a parir mediante inseminación artificial. Evoluciono.

Nota: Este relato obtuvo recientemente el tercer lugar en el Primer Certamen de Relato Corto en Medellin, Colombia.

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La nueva sociedad emoji

Innisfree-Emoji-CompactsTengo 61 años, profesor universitario de estadísticas hace más de 30 años, escritor de cuentos y novelas cortas. Siempre me he sentido inadaptado por que no puedo aceptar que las y los que se autobautizan como sabelotodo, supermaduros, tecnológicamente geniecillos, con inteligencia emocional , expertos en redes sociales y sobre todo que su calidad humana, karma, yoga y otros misterios existenciales se le desbordan en la mirada, NO RESPETEN LA DIVERSIDAD.

Qué frustrante cuando de temas o issues interesantes, convierten en un ring de lucha libre o boxeo el facebook que es una pared pública. En lugar de ser puente de amistad y comunicación, es solo eso, una pared que en lugar de entretenernos el alma: nos divide. El facebook no puede sustituir las tertulias entre amigos y familiares.

Perder las energías, el preciado tiempo de calidad humana en probar (a no se quién) quién tiene la repuesta o filosofía de vida correcta, es un ejercicio inútil para mí. Por eso los dioses de la mitología dejaron de existir. Los humanos se cansaron que su mundo fantástico, el famoso Olimpo, no armonizara con la naturaleza y las emociones sentimentales y carnales.

Ahora, tenemos un grupo de eruditos con celulares inteligentes que canjearon el Olimpo por el de las redes sociales, llámelas: Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp y otras hierbas. Y lo triste es que juran ser los nuevos dioses de la nueva sociedad emoji.

Es como pretender que el amor, el sexo o el placer de soñar sea mejor a través de mensajes electrónicos, texteo, o de las redes sociales en su amplia variedad y matices. Donde los gestos y lenguaje no verbal no se pueden apreciar. Que conste, el 60% de la comunicación entre humanos es de lenguaje corporal. El 30% tono y solamente el 10% es de puro contenido. Así que estos dioses modernos necesitan más que los famosos emoji para lograr el mensaje correcto.

Se pueden evitar tantos contratiempos y problemas por falta de credibilidad o transparencia. Y lo peor que cada cual, al otro lado del celular, interpreta lo que sus vivencias y sensibilidad les permiten al recibir estos mensajes con o sin emoji. Donde sus miedos, fantasmas y prejuicios son barreras para comprender o desarrollar el mensaje correctamente. Sencillo, no hay comunicación auténtica.

Debe ser que estoy ya viejo, pero un abrazo, un beso y un acercamiento físico, de la índole que la pareja decida, no lo cambio por un tonto “like” o una carita alegre o triste de la población emoji. Un gurú me diría, la vida no es simple, hay muchas variables interactuando. Y yo le contestaría: “keep it simple stupid”.

La vida es una, corta, intensa pero realmente divertida y sabrosa. Está en nosotros si deseamos ser felices o no. La felicidad es una decisión personal. Dejen el drama. No se conviertan en un emoji más de su celular inteligente, donde detrás de una sonrisa hay dolor, y detrás de una carita de disgusto o indiferencia hay mucho amor escondido.

Como clarificaría mi hija: “Esto no lo digo por ti”. Mi abuela hubiese añadido: “Si te pica rascate, o al que le caiga el saco que se lo ponga.” Mi querida Rosana compartiría su frase favorita:” Las explicaciones sobran, los estúpidos jamás las entenderán”.  Así que cada trompo con su cabuya y a vivir a plenitud mis hijos.

 

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Todavía no

Para los amigos de mi blog que los tengo abandonados. Desde Saltoalreverso…

SALTO AL REVERSO

Se cansa de vivir. Apaga el reloj despertador que en los últimos diez años ha sido su única compañía. Se acuesta en la cama. Cabecea. Divaga. Duerme. Llega la muerte. Lo contempla. Acaricia su cuerpo. Reconecta la alarma y desaparece.

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Ensayo: ¿Rifa o Sorteo?, ese es el dilema

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           Nunca antes me vi en la necesidad de investigar la diferencia entre el término sorteo y rifa por entender que no era trascendental. Hasta que compartí ayer con mis amigos genealogistas en el aniversario vigésimo octavo (28) de su organización. La actividad estuvo muy buena, con la participación de dos excelentes y motivadores conferenciantes. También se proyectó el magnífico documental de Tony Croatto como ejemplo o modelo de un árbol genealógico en vivo, filme que recoge la sensibilidad de raíces y orígenes de su familia en puro movimiento y color. Por todo lo anterior los felicito. Siempre se distinguen en ofrecer actividades que además de ser educativas son divertidas y especiales.

            Como parte del aniversario, se incluyeron cuatro intermedios, tres de los cuales se dedicaron a sortear regalos entre los participantes de la actividad, entiéndase, miembros de la organización y algunos visitantes, entre los cuales me encontraba yo. Cada vez que se mencionaba la palabra “rifa”, se corregía a los presentes miembros de la sociedad que el término correcto es sorteo. Alegando que rifa es cuando media el pago en dinero para participar de la misma. Aunque no me distingo por interrumpir discusiones de las cuales no soy parte, me llamó la atención pues era incorrecta la premisa. Como escritor domino bastante el castellano y sé que son sinónimos y que no es cierto que el término rifa presuponga el pago para participar de dicha actividad. Haciendo uso de mi derecho de libre expresión, de la confianza y amistad que tengo con los miembros de la Junta de Directores y de algunos miembros que conozco en mi carácter personal, leí la definición a viva voz de apenas una oración de diez (10) palabras, a saber:

Rifa según el RAE – “Juego que consiste en sortear algo entre varias personas”.

             Por lo tanto, añadí que estaba correcto el uso de ambos términos. Creo que pequé de inocente pues las repercusiones de mi intervención no se hicieron esperar y se me instruyó en el próximo intermedio-sorteo de la manera y tono menos apropiado que mi comentario no podía ser tomado en consideración ya que no tenía ni voz ni voto por no ser miembro de la organización. Además de otros argumentos infundados y lamentables que lejos de clarificar la duda, acrecentaron mi desasosiego y perplejidad ante una descarga irreverente, injusta e innecesaria. Así que claudiqué a mi derecho en defender mi postura por respetar la solicitud de mi compañera y a todos los que estaban presentes en la actividad.

            Pero si puedo asegurar que no va a ser por sorteo que vuelva a aceptar una invitación para compartir en un ambiente que intentó lacerar a todas luces mi orgullo profesional y mi dignidad como ser humano. Algo que nunca he permitido ni permitiré. Paso la página con mucho pesar y los invito a leer con mucho cuidado  la información que aquí les comparto. Aclaro, no tienen que estar de acuerdo conmigo y que jamás hubo intención de crear controversia de un asunto tan trivial.  “La razón no grita, la razón convence”. (Luis A. Ferre) Así que les dejo a mis amigos genealogistas el resultado de mi búsqueda para clarificar mi postura sobre el asunto en cuestión.

El término sorteo es la acción y resultado de sortear una cosa u objeto. Los sorteos son actividades que se llevan a cabo en la mayoría de las culturas. Es un acto donde se exponen a las personas a participar de un juego donde tienen la oportunidad de obtener premios al azar.

El sorteo de la lotería tradicional o electrónica es uno de los sorteos más populares que se lleva a cabo en casi todos los lugares del mundo y que ofrecen a través de las compras de unos billetes previamente numerados como lo es la lotería tradicional o boletas con números aleatoriamente seleccionados vía electrónica en el caso de la lotería moderna donde se cuenta con la oportunidad de ganar sumas de dinero realmente millonarias.

También existen sorteos de formatos directos que es donde la adquisición de los números o cupones y la selección de los mismos la realizan de manera aleatoria con un bolillero (bombo) o sacando un número de un bártulo o saco.

Como es fácil observar, se promociona la lotería como un sorteo y no como una rifa a pesar de que se compra un boleto o billete. Esto se debe a que los términos sorteo y rifa son sinónimos. Esta definición está avalada por la Real Academia Española y por los diccionarios enciclopédicos universalmente reconocidos como el Larousse, Merriam-Webster, entre otros. Todos y cada uno de las fuentes confiables, válidas y actualizadas al presente definen el sorteo y la rifa de manera similar. En ninguna de las definiciones se especifica que los sorteos, rifas o concursos presuponen haber mediado la compra de boletos, cupones o billetes. El RAE define los términos como sigue:

Sorteo: Acción de sortear. Y sortear como someter a alguien o algo al resultado de los medios fortuitos o casuales que se emplean para fiar a la suerte una resolución.

Rifa: Juego que consiste en sortear algo entre varias personas.

Una rifa es una actividad que implica realizar un sorteo entre un grupo de personas. Aquel que sale sorteado, resulta ganador de la rifa y, por lo tanto, se hace acreedor del premio estipulado.

Es habitual que una rifa se realice para recopilar dinero. Estamos acostumbrados a este tipo de sorteo en las escuelas, iglesias, partidos políticos, organizaciones, empresas privadas o públicas con o sin mediar el desembolso de dinero. Sin embargo, por uso y costumbre, las personas han adjudicado erróneamente al término rifa el presuponer que haya mediado un pago para participar del sorteo.

Está tan clara la definición que por eso la agencia gubernamental en Puerto Rico que regula los sorteos y concursos DACO desde el 1987 ha aprobado cuatro (4) reglamentos sobre concurso y sorteos. Al día de hoy solamente dos (2) están vigentes. Los primeros tres (3) reglamentos aprobados se referían a concursos únicamente y el último a concursos y sorteos en uno solo. Actualmente está en vigor uno para concursos y otro para sorteos. En ninguno de los reglamentos del DACO aparece por ningún lado el término rifa, ya que utilizan el sinónimo sorteo para ambas modalidades.

Los reglamentos son los siguientes:

1. Reglamento Núm. 3509 del 7 de octubre de 1987. En esta se reglamentaba dos modalidades de concurso; (1) el ganador inmediato donde el consumidor podía ganar con solo poseer una o varias participaciones y (2) sorteos que eran la modalidad del concurso donde se depositaban participaciones en tómbolas para luego ser objeto de selección en fechas posteriores. Este aplicaba a toda persona que promoviese un concurso en el ELA de Puerto Rico y que derive del mismo un beneficio comercial

2. Reglamento Núm. 6101 del 23 de febrero de 2000. En este acentuaba en que el enfoque es la adecuada notificación a los consumidores de toda la información del concurso. Este también persiste en el formato de solo concurso en su modalidad de ganador inmediato o de sorteo. Amplía su alcance y aplicación a toda persona que promueva, efectúe, propicie o celebre un concurso con el fin, no tan solo de beneficio comercial sino el de promover empresas, instituciones, productos, artículos o servicios. Añadió como requisito el que un Notario Público tenga que certificar mediante afidávit el contenido de las reglas. Exige a todo promotor preservar récords relacionados al concurso por un período de un (1) año a partir de su conclusión. Aunque deroga el anterior, conserva mucha de la construcción estructural del original de 1987.

3. Reglamento Núm. 6754 de 23 de enero de 2004. En alcance y aplicación es idéntico al del año 2000, el cual deroga. Introduce la figura de ganador alterno. De esta forma se asegura que los participantes pudiesen ganar. Elimina la posibilidad de darle difusión, divulgación y publicidad de forma digital o electrónica. Sin embargo, permite la inclusión de correo electrónico como parte de la información de contacto. Estructura la modificación de las reglas y circunstancias para la cancelación o suspensión del concurso. La solicitud de cancelación será evaluada si procede por el Secretario del DACO. El promotor tendrá la oportunidad de que se celebre una vista para ver los méritos del caso y demostrar la justificación de la cancelación. El Secretario podrá imponer multa de hasta $10,000 por violación o incumplimiento.

4. Reglamento Núm. 7764 de 27 de Octubre de 2009. Este complementa al 6754 y separa los sorteos de los concursos. Enmienda al 6754 de todo lo referente a sorteos. El alcance es el mismo que el de su reglamentación complementaria 6754. Atiende disposiciones específicas a los sorteos como el método a utilizarse y las probabilidades de ganar. Para la celebración de concursos exige que no hay nada que comprar o pagar para participar.

Es meritorio mencionar, que en este último reglamento del DACO, exclusivamente de sorteos, expone de manera explícita y cito: “ Este reglamento aplica a toda persona que anuncie, efectúe, promocione, celebre, organice o en otro modo encomiende la celebración de sorteos para promociones a compañías, instituciones, productos, bienes, servicios o cualquier otro propósito para beneficio comercial. No aplica a actividades limitadas a competencias intelectuales, deportivas o juegos donde se exhibe algún tipo de talento, capacidad de destreza, calificación u otro atributo especial que el elemento especial que es el elemento predominante para la selección del ganador. Tampoco aplica a instituciones sin fines de lucro, asociaciones o partidos políticos”.

Finalmente, se concluye que no importa como lo desees llamar: sorteo, sorteo pagado, rifa sin costo, rifa pagada o rifa a secas, el único reglamento vigente de DACO del 2009 no aplica a las empresas sin fines de lucro. Así que el pugilato de los términos, y el tabú con el uso o abuso del término rifa no tiene relevancia alguna en materia ética o legal. La clave de la rifa, sorteo, concurso, juego de azar, está en la transparencia del proceso. Si los organizadores implementan algún mecanismo para que el ganador sea elegido adrede y no al azar, entonces la probabilidad de seleccionar a todos los participantes por igual no es la realidad. Lo demás amigos genealogistas es irrelevante.

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Quinceañera

Este cuentecillo de locura para compartir desde el blog Saltoalreverso, una comunidad enriquecedora de artistas talentosos…

SALTO AL REVERSO

Cerró los ojos y sopló las velas sin arrepentimiento. Sacó uno por uno los pequeños cirios humeantes dejando los quince huecos desamparados. Se chupó sonriente la última velita. Levantó del suelo el cuchillo ensangrentado. Partió un trozo de bizcocho. Saboreó sus dedos. Se puso la corona de princesa a pesar de estar semidesnuda y golpeada. Miró a lo lejos su elegante vestido rosa colgado de la escalera que da acceso a las habitaciones. Sus padres aún no llegaban de buscar a la abuela para ir a la iglesia. Fijó la vista en el cadáver. El olor a velas apagadas le recordaba los innumerables acercamientos indebidos de su hermanastro. Mientras intentaba vestirse para practicar el baile del quinceañero, las lágrimas susurraban la canción favorita de cuna.

Suena el timbre. Abre la puerta.

—¡Sorpresa!

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Lo abandonó en el mes del amor…

Para compartir con mis amigos desde el blog artístico de Saltoalreverso. Abrazos…

SALTO AL REVERSO

A pesar de estar perdido por largas noches en el desierto aún respiraba. Marcos nunca encontró el oasis. Lucía delgado, harapiento, desconsolado. Sus labios en carne viva por saciar su hambre sangraban bajo la imponente superluna. Vagaba aturdido entre las noches sin horizonte. Estaba tan vacío que solo las migajas de su silencio lograron llenarlo.

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El mejor regalo

Para compartir este micro en las fiestas de reyes que se avecinan el 6 de enero con mis amigos y familiares. Feliz día de los Tres Reyes Magos. Abrazos desde el Caribe a todos.

SALTO AL REVERSO

tres-clavos Los Tres Clavos por Edwin Colón 2017

Miro los ojos de mi padre con detenimiento. Veo en sus pupilas mi cuerpo crucificado. Seco las lágrimas. Beso sus mejillas. Los clavos se desprenden. Flotan. Se transforman en los tres reyes magos. La cruz muta en dos gigantescas alas. No es el perdón de mi papá lo que me libera. Es el aceptarme como soy.

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